Gabriela Granda Rojas: Cada objeto es un registro, la memoria de algo que pasó.
- Andrea Rojas
- 8 sept 2016
- 8 Min. de lectura

Dialogar con Gabriela Granda es encontrar un ser humano cálido y genuino. Descubrir una pequeña carcajada y una mirada permanentemente viva entre respuesta y respuesta.
¿Quién es Gabriela Granda?
Soy una mujer normal, común y corriente. Esposa, madre, hija. Tengo muchas ganas de trabajar. Me apasiona la gestión cultural, la relación con la gente. Me gusta lo que hago, moverme dentro de mi ciudad, admirar cada cosa a mi alrededor e intentar mostrarla de una manera dinámica.
Se dice que todo lo que se construye en la adultez, nace a partir de la infancia.
Entrevista en audio con
Gabriela Granda Rojas
Háblanos de tu infancia, de dónde viene el gusto por el arte.
Mi niñez está marcada por ver a mi mamá en el trabajo manual. Ella siempre pasó ocupada en su trabajo-realizado desde casa- pero siempre dedicó un tiempo importante a pintar almohadones, sábanas, tapetes. Entonces pienso que esas pequeñas cosas que parecen insignificantes van construyendo en uno como hijo una inclinación personal. Con su experiencia también quería hacer lo mismo. Inicié con travesuras como cualquier niño/a y ese niño que quería ser artista se fue quedando. No lo desarrollé en toda mi niñez ni juventud pero en el momento de elegir mi carrera universitaria, tampoco di prioridad a las artes plásticas.
Estudiaba medicina; pero tenía una inclinación casi obsesiva por la figura humana. En cuanto estudiábamos anatomía me gustaba mucho aprender los detalles. Me apasionó al punto de memorizarlo. En mi profesión me sirve mucho. Cambié mi carrera universitaria y me decanté por las artes al reconocer que en la medicina no iba a tener la relación libre que tengo con la gente.
No me arrepiento estoy contenta de estar donde estoy porque tengo la libertad de moverme hacia donde yo quiero dentro de mi campo.
¿Se puede vivir del arte en Loja?
La respuesta contundente es sí, ahora que esa vida no te permita darte lujos, ni una vida de opulencia es verdad, pero sí se puede vivir del arte, basta ser creativo para serlo porque se pude incluir arte en cada una de las cosas que haga. Antes funcionábamos como Taller Galería de arte Duoarte que ha prestado servicios publicitarios desde 2005. De esa fecha hasta ahora hemos vivido del arte, sin lujos pero decentemente, felices de hacer lo que queremos.
La apuesta de Croma nos ayuda para en ejercicio diario como artistas y aprender de la relación con la gente.
¿Cómo llevas el sentido de la maternidad con el arte?
Pienso que ser mamá también es un arte. Tiene cuatro años y es también un artista potencial, él me enseña mucho. El trabajo entre ser mamá, ser profesora y ser artista implica esfuerzo como todos En todas las ramas hacemos esfuerzo. Pero es lindo tener al alumno más constante en casa y ver que ese alumno te da buenos frutos y eso da cuenta de que estás enseñándole bien, eso para mí es gratificante. Es una experiencia hermosa ser mamá que me enseña a diario como relacionarme con otros niños. Ya siendo mamá sabes y te das cuenta de las limitaciones que has tenido y de las cosas que puedes innovar para relacionarte mejor.
Cuéntame una anécdota que te haya marcado como persona y como artista.
¿Crees que exista una diferencia entre la persona y la artista?
Diferencia no. Ceo que como artista uno debe ser genuino y producir lo que vive, hacer lo que vive diariamente porque una obra de arte es eso, el producto de una vivencia producida en materia.
Con respecto a las anécdotas. En el año 2006, participamos con mi esposo en el festival de artes al aire libre en GYE, él había participado en la edición anterior. Me animó a participar. Yo jamás había salido de la ciudad no sabía si me iban a dar permiso. Pero las cosas se dieron obtuve el permiso, recibimos asesoría de maestros para las esculturas que íbamos a hacer allá y nos fuimos. Fueron diez días en la plaza colón en la ciudad de GYE, participamos 80 personas, clasificamos 15, logré entrar y para mí fue gratificante y me ayudó a perder miedo a hacer arte con el público presente.
Siendo un ser humano un ser compuesto de diversas partes. Nos has hablado de tu sentido maternal. Háblanos de tu vivencia como mujer.
Creo que soy nueva como mamá, es la etapa que más estoy desarrollando ahora. Si vamos a la Gaby sensible pienso que tengo una herencia feminista que a veces benéfica y perjudica. He luchado constantemente por que las cosas sean equitativas. Mi esposo procede de una educación opuesta. En el camino, tratando de complementar y hacer que esas dos cosas distintas comulguen y caminen juntas ha sido duro. Llevamos siete años de matrimonio y pienso que lo llevamos de la mejor manera.
Como mujer el panorama ha sido bastante complejo porque los grupos en los grupos a los que me sumo siempre hay mayoría de hombres. Incluso en los concursos. Es complejo porque no encuentras más de tu género para caminar en solidaridad de género como tal.
¿Cuál es tu propuesta para incluir a la mujer en la cultura y el campo artístico?
Pienso que lo primero que tenemos que hacer es dejar el temor a un lado, dejar de cargar en nuestros hombros responsabilidades que nos competen a todos. Te pongo por ejemplo el cuidado de un hijo, no le compete sólo a la madre. Atreverse a hacer cosas que quizá antes parecían exclusivas de los hombres para llevar a la realidad la igualdad de la que tanto se habla igualmente. Arriesgarnos y prepararnos, porque si hay algo en lo que los hombres nos han ganado es en que ellos si se han preparado más pero justamente porque tienen mayor disponibilidad de tiempo para hacerlo. Una madre tiene que dividirse en cuidar a su hijo, hacer los quehaceres y luego si queda tiempo prepararse. Salir de la zona de confort en la que siempre estamos dentro de casa y atreverse a más.
Siendo ambos artistas, en la vida de pareja ¿Existe competitividad?
Creo que no pero si el roce o la contraposición de criterios porque si decidimos a hacer una obra en colectivo. Uno defiende su posición sea técnica o conceptual y el otro hace lo mismo. Entonces llegar a un punto intermedio en donde ambos criterios pesen lo mismo es difícil pero no imposible, lo hemos logrado y así hemos caminado. Ahora bien, dentro de esta posible. Dentro de esta discusión que pueda darse en el campo artístico dentro de la pareja cada quien tiene su libertad porque Orlando produce hacia lo que él quiere. Dentro del matrimonio existen las libertades como individuo, él sigue siendo Orlando, yo sigo siendo Gabriela y seguimos produciendo lo que queremos. Lo bueno es que somos permeables, si nos damos con razones de fondo un criterio lo meditamos y si lo consideramos válido lo tomamos, pero al momento de tomar una decisión en conjunto nos demoramos un poco más.
¿Crees que para que una relación sea estable y saludable, ambos compartan la misma profesión?
No necesariamente. Nosotros hemos aprendido a caminar con la misma profesión. Llega un momento en donde satura el hecho de saber que la otra persona haga lo mismo que tú y no se pueda aprender otras cosas de otras ramas, quizá desde allí se aprende a ser multidisciplinario en el sentido de pareja. Nosotros nos movemos dentro del mismo círculo. El hecho de compartir la profesión y el trabajo diario es beneficioso a veces y a veces no lo es tanto, pero te ayuda y te afianza en el sentido de que buscan un mismo fin. Esa es la unión máxima de buscar un mismo fin, ese es el objetivo macro de crecer y trascender como artistas y dejar este mundo mejor de como lo hemos encontrado.
¿Cómo se lleva la relación con los distintos colectivos plásticos de la ciudad?
Hay una realidad hermética. Hay grupos cerrados en donde cada cual produce y expone lo que hace pero no socializa lo que hace con otros colectivos. Si bien con mi esposo hemos venido trabajando con Duarte obteniendo posiciones importantes tanto locales como nacionales, no hemos tenido mucha relación con otros colectivos por el manejo hermético en nuestra ciudad.
Ahora pertenecemos a la unidad de colectivos de artistas plásticos y visuales de Loja. Para caminar más en sociedad y en unión con otros artistas para no caminar en solitario. Si bien se puede tomar decisiones individualmente no se tiene el peso suficiente para proponer algo macro. Siempre es importante esta asociación con otros colectivos, con otros grupos.
¿Qué podemos hacer para romper el hermetismo?
Salir a las calles, el arte no tiene por qué estar encerrado en las cuatro paredes de una galería, de un museo. El arte tiene que ser popular en el sentido de estar cerca de la gente. El arte tiene que visibilizarse, valorarse. Los artistas debemos salir de nuestra zona de confort que son las cuatro paredes de un estudio. Educar al público que va a leer nuestras obras para que podamos caminar. Con las obras pictóricas no acude un público como la danza o la música porque en estos eventos se ven teatros llenos, sitios abarrotados de gente. Ya quisiéramos nosotros experimentar esto en una exposición. ¿Pero por qué? Porque no hay formación de público , porque los artistas no lo proponemos. Buscar afuera lo que ya hemos logrado desde adentro es la clave para avanzar con el arte.
¿De dónde tomas tu inspiración?
¿Crees en Dios?
Soy católica, mi inspiración me viene del diario vivir porque una obra es materializar lo que tú sientes de la vida. Un artista que me marcó mucho es Marcel Duchamp, este dadaísta inició su arte como una provocación. Todos recordarán el famoso urinario de Duchamp cuando lo expuso en una galería, todos decían: ¿Cómo un urinario puede ser una obra de arte? Pero la obra de arte no era el urinario sino la provocación que él estaba generando en el jurado de aquel tiempo. Él ha sido para mí, el artista que mejor ha despuntado. Él representa un punto de inflexión entre el arte antes y de ahora. De él también me viene la pasión por lo objetual.

Urinario de Marcel Duchamp
Mi obra tiene mucho de materia porque pienso que cada objeto es el registro, la memoria de algo que pasó con ese objeto. Éste representa al sujeto. Una de mis obras: Frida, son dos sillas. Una está oxidada, corroída por el tiempo, tiene flores marchitas también de hierro. La otra silla está compuesta íntegramente por plumas blancas. Estas dos sillas tiene su historia, en ambas un sujeto se sentaba, comía, hacía sus deberes. Esta silla fue cómplice del conocimiento que adquiría esta persona, le sirvió de apoyo cuando estaba cansada, si nos ponemos a analizar cada uno de los objetos por insignificantes que parezcan son una memoria. Normalmente estos objetos son visibilizados aunque son útiles de la vida. Lo que me marcó de Duchamp es esa inclinación hacia admirar la memoria de cada objeto.
GABRIELA GRANDA ROJAS
Aporte cultural:
* Diseñadora de interiores
* Gestora independiente
* Artista plástica
Técnica empleada: Escultura
Influencia: Marcel Duchamp
Participación activa en: Croma
Colectivo Duarte
2010: 2010: GANADORA DEL TERCER LUGAR en el Quinto Salón Nacional de Pintura “Eduardo Kingman Riofrío” con el colectivo de arte DUOARTE. Loja-Ecuador.
2010: GANADORA DEL SEGUNDO LUGAR en el concurso de pintura al aire libre organizado por el H.C.P.L. denominado “Integración Provincial de Loja”
2011: Artista INVITADA DE HONOR a la exposición en homenaje a los 40 años de cantonización de la Isla Santa Cruz –Galápagos – Ecuador, desarrollada en febrero del 2011, por el alcalde Leopoldo Bucheli.
2011: MENCIÓN DE HONOR en el Salón de Junio Machala, Segunda Edición, con el colectivo de arte DUOARTE. Machala –Ecuador.
2012: PRIMER PREMIO. Concurso de monigotes, organizado por la Coordinación de Cultura del Patronato Provincial de Loja y Gobierno Provincial de Loja. Loja-Ecuador.
2012: GANADORA de la II Ronda Concursable Emprende Patrimonio Cultura con el proyecto Cultura Hogar.